Enseñarle a caminar es importante, tu crío no se debe sentir presionado ya que cada niño tiene su propio ritmo. Sin embargo es importante que lo apoyes porque esta etapa marca el inicio de su autonomía. Lo importante es dejarlo experimentar, pero también ayudarlo de alguna forma.

¿Que sí y qué no hacer para enseñarle a caminar?

Checa cómo apoyarlo de forma adecuada, cuando esta habilidad motora se presente entre los 11 y 15 meses de edad. Recuerda que aprender a caminar le ayudará a desarrollar la seguridad en sí mismo, delimita sus gustos y lo ayuda a contemplar su entorno con una nueva perspectiva.

¿Qué SÍ hacer para enseñarle a caminar?

1. Para ayudarlo a formar su arco plantar y fortalecer sus pies, déjalo caminar descalzo sobre superficies con distintas texturas: el piso liso, pasto o arena. Esto permitirá que aprenda a apoyar mejor sus dedos.

2. Elige un calzado cómodo y flexible. Verifica que tenga suela antiderrapante para protegerlo en sus primeras exploraciones y revisa que la talla sea adecuada: mete el dedo meñique en el talón y si entra sin dificultades, es el correcto.

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3. Colócate frente a él de rodillas o de pie, y tómalo de las manos tratando de que camine en dirección a ti. Practica hasta que puedas alternar sólo con un brazo y después soltarlo.

4. Distribuye varios juguetes (suaves y sin puntas filosas) alrededor de su cuarto; procura que la distancia entre cada uno sea corta y dile que vaya hacia ellos para agarrarlos. Conforme domine el área, aléjalos un poco para que dé más pasos.

5. Sé paciente. Durante este proceso tu bebé llora, grita o hace berrinches por la frustración que siente al no conseguir controlar esta nueva habilidad. Deja que aprenda de sus propias experiencias pero muéstrale que estás ahí para respaldarlo.

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¿Qué NO hacer para enseñarle a caminar?

1. Evita ponerlo de pie antes de los 10 meses porque no puede mantener el peso de su cuerpo ni equilibrarse; forzarlo sólo le causará caídas.

2. Si notas que hace el movimiento de marcha: flexionar y estirar las piernas continuamente, no lo sujetes con los brazos alzados. Logrará hacerlo solo entre los 12 y 18 meses.

3. Olvídate de la andadera. Ésta afecta la postura natural que requiere tu bebé para comenzar a caminar: allí la espalda se inclina hacia el frente y las piernas se quedan atrás, muchas veces sólo de puntas.

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4. Nunca lo descuides. Es una de las etapas en que más accidentes ocurren: permite que haga todos los intentos que desee pero bajo tu vigilancia.

5. No lo compares ni lo presiones, esta habilidad se desarrolla entre los 11 y 15 meses de edad pero cada niño tiene un propio ritmo de crecimiento.

Está listo si:

  • Logra ponerse de pie y apoyarse de lo que encuentra en su camino
  • Puede sentarse después de gatear y viceversa
  • Es capaz de agacharse a recoger un juguete
Artículo publicado en la revista print 119, en octubre 2015