El reflujo no siempre es reflujo

Redacción bbmundo · 15 octubre, 2014

¿No sabes si tu bebé es alérgico a la proteína de la leche de vaca o sólo es reflujo?

Si tu bebé regresa la leche, llora constantemente, duerme poco y no sube de peso, es posible que le hayan diagnosticado reflujo gastroesofágico. Cuando esta enfermedad no disminuye con tratamiento, los médicos podrían sugerir una cirugía. Pero… ¿qué tal si tu bebé no sufre de reflujo y tiene alergia a la leche?

El reflujo es un problema frecuente en la consulta pediátrica, incluso para algunos especialistas es la única causa de todos los males del bebé. Sin embargo, puede confundirse o ser causado por la alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV), padecimiento que cuenta con muchos síntomas en común con el reflujo. Aproximadamente un 42% de los bebés con reflujo sufren también de APLV y mejoran con un tratamiento adecuado.

La mayoría de los pediatras, incluso gastroenterólogos y alergólogos pediatras, desconocen aún el problema por lo que el tratamiento contra el reflujo es poco exitoso. Antes de someter a tu bebé a una cirugía o tratamiento por reflujo, conoce qué es la alergia a la leche de vaca y por qué se confunde con reflujo.

¿Alergia a la leche de vaca?

La caseína y otras proteínas de la leche, como la alfa y beta lactoalbúmina, son las principales causantes de la alergia, pues el organismo no las reconoce como propias y genera ciertas reacciones de rechazo. Las fórmulas infantiles contienen cantidades considerables de estas proteínas, por lo que los bebés alimentados con ellas pueden presentar manifestaciones de alergia a las proteínas de la leche de vaca.

Para no confundir

La APLV tiene muchas similitudes con el reflujo pero también con la intolerancia a la lactosa. Para que no te confundas, definimos a continuación cada una:
  • APLV: es una reacción del organismo ante las proteínas de la leche y puede llegar a afectar el sistema inmunológico
  • Reflujo: conocido también por reflujo gastroesofágico (ERGE), ocurre porque los músculos del esófago del bebé aún están madurando y no tienen la capacidad para retener los alimentos en el estomago, así que los regurgitan
  • Intolerancia a la lactosa: es una alteración de la mucosa intestinal del niño, en la que se carece de lactasa, enzima que permite la asimilación de la lactosa (azúcar de la leche). Generalmente se presenta después de los 5 años de edad

Observa los síntomas

El reflujo y la APLV comparten varios síntomas, sólo unos cuantos hacen la diferencia en el diagnóstico.

Síntoma
Reflujo
APLV
Llanto
Rechazo al alimento
Vómito (regurgitaciones frecuentes)
Retraso en el crecimiento
Anemia
Respiración con silbidos, que se suele confundir con crisis asmáticas.
Trastornos del sueño
(dificultad para dormir o sueño intranquilo)
Dermatitis atópica (erupciones en la piel)
No
Diarrea
No
Sangre en las evacuaciones
No
Estreñimiento
No
Congestión nasal
No

Entre los síntomas más característicos de la alergia a las proteínas de la leche se encuentran los problemas respiratorios, como la rinitis.

Antes de la cirugía

La mayoría de los casos de reflujo son causados por APLV, pero es raro que se diagnostiquen adecuadamente.

Es importante que los bebés con reflujo severo y mala respuesta al tratamiento, sean nuevamente revisados por el médico para descartar APLV, sobre todo en aquellos casos donde se piensa que lo mejor sería una cirugía.

El tratamiento

Para tratar la APLV se sugiere eliminar por completo las proteínas de la leche de la dieta del bebé: darle fórmulas hidrolizadas o de aminoácidos.

En la enfermedad por reflujo gastroesofágico se recomiendan las fórmulas antirreflujo, un medicamento procinético (que mejora el vaciamiento gástrico, evitando el reflujo) y un antiácido.

Sólo en casos graves de ERG se recurre a la cirugía. Sin embargo, como ya se mencionó, es importante que se descarte APLV antes de realizarla.

¿Un bebé amamantado podría tener reflujo?

Sí. Se ha observado que los bebés alimentados exclusivamente con leche materna pueden presentar reflujo y cólicos con frecuencia si sus mamás consumen alimentos ricos en proteínas de la leche.

Para disminuir el problema, se aconseja a la mamá llevar una dieta especial proporcionada por su médico o nutriólogo.

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