Ablactación exitosa: consejos para lograrlo

Guadalupe Camacho · 11 enero, 2019

Tu pequeño está creciendo y ya te pide “probaditas" de otros alimentos más allá de la leche, sigue estos consejos para tener una ablactación exitosa.

ablactación exitosa

La incorporación de alimentos sólidos a la dieta de tu bebé es uno de los momentos más complicados para muchas mamás, especialmente las primerizas, pero con estos consejos podrás tener una ablactación exitosa y nutritiva.

 

Más de 8 tips para una ablactación exitosa

 

¿Por dónde comenzar?

Lo primero que deberás comprender es que el objetivo de la ablactación es mostrar otros alimentos a tu bebé, a fin de prepararlo para tener una alimentación variada, de consistencia más sólida y, por supuesto, más nutritiva porque las necesidades de tu pequeño ya están cambiando y la leche ya le es insuficiente.

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Por ello, una alimentación variada preparará a tu pequeño, a su estómago, sus pequeños dientes y a su colon a recibir otro tipo de comida.

Al respecto, la autora Valeria Lozano en su libro “Hábitos para niños”, editorial Grijalbo explica que la ablactación es una mera presentación, una “probadita” de lo que vendrá después, nada más. Por eso, evita presionarte por darle todos los alimentos, no te enojes si no desea probar determinado alimento, comienza de forma gradual, con las papillas de frutas y verduras, ve incorporando los cárnicos y los cereales, después algunas nueces y poco a poco harás que tu pequeño tenga una dieta en verdad variada.

Consejos básicos para mamás primerizas

Recuerda que la ablactación deberá ser un momento libre de estrés, presión o mal humor. Así que sigue estas recomendaciones:

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1. Dale su lugar en tu familia. Coloca un sitio específico para tu pequeño en la mesa, junto con los demás integrantes de la familia, no lo pongas nunca a comer solo.
2. Cómprale una silla acorde a su edad, existen diversas sillas montables a la mesa o a otra silla de adulto, que le brindará seguridad, confort y estabilidad.
3. Lávale las manos y ponle ropa que pueda ensuciarse, puesto que comerá con sus manos, dedos, sin cucharas, ni tenedores. Y meterá toda la mano o incluso rostro a los platillos nuevos.
4. Evita prender la televisión, pon música suave para que sea para toda la familia un momento de comunión, de plática y convivencia.
5. Dale de comer fruta y verduras molidas, ponle un pan (tipo bolillo) entero para que lo mordisqueé o lo chupe. Antes de empezar con la ablactación, pregúntale al pediatra cuáles verduras y frutas son las ideales para que comience a comerlas.
6. Jamás lo obligues a comer lo que en ese momento no le gusta, busca opciones para darle los mismos nutrimentos con otros alimentos. Por ejemplo, si no quiere comer queso, dale un yogurt o pan de almendras.
7. Durante la ablactación no tengas miedo de los alimentos, dáselos limpios y tu pequeño sabrá comerlos poco a poco. El objetivo es que tu hijo se incorpore a la dieta de la familia y no prepares alimento para cada miembro.
8. Cuando termine, aplaude con él, sonríele y mímalo. Él entenderá que la hora de la comida es un momento de alegría porque le hace bien, le permite crecer y sentirse satisfecho.

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¿Niños remilgosos?

Si en tu casa tienes un pequeño remilgoso, que llora a la menor provocación o se siente enojado cada que le muestras un alimento nuevo. No desfallezcas y sigue estos consejos para lograr una ablactación exitosa:

1. No lo obligues, deja que el hambre lo convenza. No le cambies enseguida el alimento por aquello por lo que sí le gusta.
2. Evita colocarle alimentos muy azucarados, procesados o salados. Entre más natural coma será mejor.
3. Que su alimentación sea variada, a nadie le gusta comer lo mismo todos los días. Así que busca opciones frescas, dinámicas y divertidas.
4. Cómprale platos o vasos con sus personajes favoritos, y permítele que él escoja sus alimentos de la mesa: pica fruta y verdura y dile: ¿qué comerás hoy? ¡Escoge!
5. Pon el ejemplo: él comerá lo que tú comes también. Si sólo bebes refresco, él querrá lo mismo que su mami y su papi.
6. Cuando sea más grande permítele que él cocine los platillos fríos contigo: un emparedado de jamón, unos rollitos de queso o un pan con mermelada. ¡Involúcralo!

 

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