¿Por qué tu cuerpo “rechaza” al embrión?

Guadalupe Camacho · 22 agosto, 2019

¿Sabías que una de las causas más comunes de pérdidas gestacionales es porque el embrión es “rechazado” por el sistema inmune de la mujer?

embrión

El sistema inmunológico femenino, al igual que el del varón, tiene la función natural de proteger contra virus, bacterias y otros agentes “extraños” que puedan invadir al cuerpo. Cuando la mujer se embaraza, su sistema inmune reconoce al embrión como algo ajeno a ella, pero en ese momento se activa un procedimiento celular que cubre al embrión y de esta manera dicha envoltura permite que el embarazo siga. Sin embargo, en 3 por ciento de los casos no se activa ese procedimiento que arropa el embrión y, por consecuencia, ocurre la pérdida del embarazo.

Razones por las que el embrión no se queda tu cuerpo

“Esta condición siempre ha sucedido, pero hoy sabemos que uno de los motivos más comunes y poco estudiados es el rechazo inmunológico del embrión o del feto”, explica el biólogo de la reproducción, Jesús Luján Irastorza, director de Clínica Pronatal.

Reconocer para proteger

¿Qué ocurre en el cuerpo femenino para que el embrión no sea rechazado? La respuesta está en lo que la ciencia denominó “camuflaje inmunológico del embarazo”, que consiste en varios pasos:

  1. El cuerpo de la mujer reconoce al embrión como “algo” extraño.
  2. El sistema inmune de la mujer envía células que envuelven a ese “ser” genéticamente distinto de ella.
  3. Ese recubrimiento protege a la mujer, pero también al embrión del sistema inmune de la mujer.
  4. Durante el embarazo, el sistema inmune de la mujer baja la guardia y permite que el embarazo se logre, pero sí es posible que la mujer pueda tener infecciones recurrentes, por ejemplo urinarias, porque los virus o bacterias logran entrar fácilmente.
  5. De esta manera, mujer y embrión logran sobrevivir juntos por los siguientes nueve meses, pero con genes, tipo de sangre y cromosomas distintos entre ellos.
  6. Tras el nacimiento del bebé, el sistema inmune de la mujer vuelve a ser fuerte.

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El “camuflaje inmunológico del embarazo” se describió por primera vez en la década de los 80`s en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chicago, y desde entonces los biólogos de la reproducción han buscado soluciones para evitar que el sistema inmune femenino “acepte al embrión”.

Cuando una pareja se embaraza por primera vez, puede ser que tenga una pérdida gestacional, pero en el segundo o tercer embarazo, el sistema inmune de la mujer permite que la gestación continue, porque ya estuvo “expuesto” a un embrión anteriormente.

“Pero si observamos que la pareja simplemente pierde y pierde embarazos, entonces tomamos los glóbulos de la sangre del varón y los sometemos a una serie de procedimientos para que, posteriormente sean inyectados en la piel de la mujer y ésta forme anticuerpos hacia él y cuando se vuelva a embarazar los reconozca y envuelva al embrión de forma correcta, esta técnica se llama linfociti inmunizaron therapy”, precisa el entrevistado.

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“Cuando el hombre y la mujer son muy parecidos genéticamente, hay mayor rechazo. Por eso no se recomienda casarse con familiares directos, ni primos, ni tíos o sobrinos, puesto que el sistema inmune de la mujer no reconoce como extraño al embrión y, por tanto no lo rechaza ni encapsula, sino que lo deja libre y es cuando se pierde; o bien, se logra pero con ello se presentan enfermedades (como cierto tipo de cánceres o malformaciones) puesto que la pareja es muy parecida genéticamente”, precisa Luján Irastorza.

Lo ideal para un embarazo exitoso inmunológicamente es que las parejas no se parezcan, es necesario que sean distintas genéticamente.

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“Hemos observado que 50% de las pérdidas gestacionales no tienen una causa para presentarse, pero cuando analizamos el sistema inmune logramos el embarazo; también ocurre que la pareja que no logra un embarazo juntos se divorcia y cuando rehacen sus vidas con otras personas, sí logran la gestación por los nueve meses, porque son muy distintos entre ellos”, advierte el entrevistado.