¡Ya casi llega! Estás en la semana 23 del embarazo, tu bebé ya tiene tamaño de una deliciosa y jugosa toronja, o pomelo, esta fruta que recomiendan los nutriólogos porque es muy baja en calorías y que, durante el embarazo, a lo mejor se te antoja. Así que, con el tamaño de una toronja, tu bebé necesita más espacio y por eso, sientes sus patadas y movimientos con más frecuencia e, incluso, podría usar tu pulmón, riñón o hígado de almohada, lo que te provocará un poco de cosquilleo o mini molestias porque a estas alturas ya medirá 28 centímetros de la cabeza a los pies o unos 21 centímetros de la cabeza a las nalgas y pesará poco más de medio kilo. ¡Sí que es una gran toronja! Y lo que le falta, en las siguientes cuatro semanas va a duplicar su peso.

La maravilla de la semana 23 del embarazo

Las 23 semanas del embarazo marcan un hito en el desarrollo de los sentidos de tu bebé, en especial en lo que respecta al oído y al equilibrio. Los órganos del oído interno de tu hijo ya han madurado lo suficiente como para enviar señales al cerebro, por lo que pronto comenzará a responder a muchos más sonidos, como cuando tu pareja le habla, tú le cantas o su hermanito le dice “te estamos esperando”. Con el tiempo, será capaz de percibir frecuencias de sonido cada vez más altas, pero no solo eso, ya que, a medida que se desarrolla su sistema nervioso, el bebé puede aprender y recordar a partir de su propia experiencia.

Durante la semana 23 del embarazo se le estarán formando sus pequeños pezones (¡sí, de verdad!). Además, la cara de tu crío está completamente formada; solo necesita un poco de grasita y vitaminas extra para rellenar sus cachetes y labios.

Si te sientes un poco despistada últimamente, es la progesterona que tiene a tu cerebro, literalmente, alterado. Créeme, es algo que quieres saber para no sentir que te estás quedando mensa. Como tu cerebro, el resto de tu cuerpo está embarazado, no sólo tu panza.

Tienes un hambre de náufrago, los tobillos hinchados y lo que nunca, roncas. ¡Qué horror! Las palmas de tus manos y las plantas de tus pies pueden estar más rojas que de costumbre. Si pasas mucho tiempo en la computadora, descansa frecuentemente, para evitar el síndrome del túnel carpiano. Eres más susceptible ahora que tu cuerpo embarazado está hinchado y presiona a los nervios, pero es pasajero y pronto estarás como si nada. O casi.

Asimismo, tu piel se estira por el crecimiento de tu bebé y puede hacer que te haga sentir una comezón del infierrrrrrno, así que es momento de untarte todas las cremas que te recomienda tu suegra, tu mamá y hasta la vecina…¡créeme, lo vas a pedir a gritos! Eso si, antes de untarte en toda tu panza, prueba en un lugar pequeño para que estés segura de que no te irrite.

Como lo dijimos al inicio, tu bebé se entretiene escuchando tu voz, la de tu pareja, sus abuelos y los latidos de tu corazón, e incluso puede escuchar algunos sonidos fuertes como carros que tocan la bocina y ladridos de perros ¡Ya falta poco para conocer a tu bebé! ¡Qué emoción! Pero también qué nervio.

En la semana 23 del embarazo tu bebé ya es como una toronja y todo su cuerpo sigue madurando, durante las próximas semanas va a duplicar su peso y alcanzará el kilo. Sus sentidos del oído y del equilibrio están casi maduros, y aunque todavía podrías ver sus huesos y sus órganos a través de su piel, ya es cada vez más rojita por las venitas que están formándose en ella. Durante el resto del embarazo su piel, que ahora está muy arrugadita, se va a rellenar de grasita y cuando nazca, vas a querer morder esos cachetes, esos muslos y esos piecitos gorditos.

Tu tienes un hambre insaciable. Cuida que en tu casa y en tu trabajo tengas a la mano antojos y snacks saludables, para que no caigas tan fácil en la tentación de la comida vacía de nutrientes. Sigue con tus vitaminas prenatales.

Ten paciencia en la semana 23 del embarazo con tu baby brain, ya pronto entenderás que también tiene ventajas aunque ahora parezca que estás completamente atarantada. Y es momento de investigar qué tipo de curso prenatal te conviene, ya viste que tiene varias ventajas, como la de reducir la ansiedad y entender mejor por lo que vas a pasar durante tu parto.

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