Mamá de pandemia, mamá superhéroe

Karla Lara · 23 septiembre, 2020

¿Crees que ya no puedes más o más bien no sabes de dónde sacas tanta energía para sobrevivir y ser una mamá de pandemia? Karla Lara te dice cómo verle el lado bueno a esta situación.

Nos han tocado tiempos que parecen surrealistas, yo creo que nadie imaginó en su sano juicio que esta situación podría darse y que se iba a extender así Por ello quiero hablar desde el alma, lo que implica ser mamá de pandemia. La maternidad en estos días se parece más a una película de Guillermo del Toro que a un cuento de hadas.

Mamá de pandemia, mamá resiliente

Atravesar en modo “mamá” una pandemia es un superpoder; y pongo sobre la mesa el porqué. No solo me refiero a las mujeres que están a punto de convertirse en madres y que adicional a todo lo que representa transformarse en una, están preocupadas por lo que implica esta nueva modalidad. También hablo de las que recién están confirmando sus embarazos y que no tienen certeza de cómo estarán las cosas hacia fin de año, o a principios del siguiente, porque la situación cambia constantemente.

Están las madres que tienen niños enfermos o con capacidades diferentes, a las que se suman los cuidados adicionales para evitar contagios que puedan comprometer más la salud de sus hijos. Están las madres con niños que se han contagiado específicamente de Covid-19 y que están sorteando el padecimiento sin saber al 100% de sus secuelas o daños colaterales a pesar de una recuperación. Las madres que se han enfermado durante la pandemia o las que temen haberse contagiado del virus u otros padecimientos cuya recuperación se ve afectada por la pandemia, o que han perdido familiares o a su pareja a causa de esta situación.

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Están las madres con bebés en casa que no paran de crecer y que las tienen absortas en sus cuidados, al grado posible de sentirse agotadas y con miedos diversos. Las madres con niños pequeños y los que tienen edad escolar que están por enfrentar los retos de una educación virtual a distancia por tiempo indefinido.

Tenemos a las madres de pandemia, con hijos adolescentes que están en medio del tsunami de las hormonas, de los cambios y ajustes propios de la edad conviviendo de manera aislada con sus hijos para mantenerlos sanos y salvos. Madres que están aceptando que sus hijos se vayan de casa a vivir o a estudiar a otro lado, con todos los miedos que conlleva que lo hagan de manera inevitable en estos tiempos.

Están las madres que adicional a cualquiera de las situaciones anteriores tienen que trabajar y salir de sus hogares y que probablemente no tienen apoyo para cuidar a sus hijos, o que están sufriendo cambios en su estabilidad económica y emocional; madres que a lo mejor no viven en un entorno seguro y sufren violencia o están en situaciones de riesgo…

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Yo hablo de ser mamá de pandemia porque lo soy. Esta situación se está volviendo milagrosa porque nos toca hacer lo mejor que podemos con lo que tenemos, muchas quizás están en situaciones estables y seguras, transitando tiempos raros pero en calma, mientras que otras tienen que multiplicar los alimentos para que en casa se coma un día más, aquellas que están buscando recursos e ingresos hasta debajo de las piedras; mujeres que son madres y que tienen que enfrentar sus propios retos de salud no sólo física. mental en temas de depresión, ansiedad y otros padecimientos que en cuatro o cinco meses pueden haber alcanzado un nivel crónico.

Están los retos de elegir en qué usar los recursos económicos de manera más asertiva, como balancear la vida laboral con una familia en casa; acompañar la educación virtual académica de los niños que está a semanas de distancia, en un modelo desconocido para la mayoría y que además requiere tiempo y esfuerzo, además del costo.

Ser madre de pandemia es milagroso, sucede de manera cotidiana pero tiene mucho de magia y de inexplicable detrás: hay días buenos, muchos malos, cansancio, preocupación adicional a la dosis que lleva ser mamá de manera natural, tratamos de hacer magia en los cumpleaños, las graduaciones, el verano… Nos hemos vuelto resilientes, curanderas, doctoras corazón cuando hijos tienen mal de amores en el confinamiento o cuando extrañan a los amigos.

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Mucha gente habla de reinventarse aprovechando la crisis de la pandemia y aplica para negocios, profesiones y relaciones personales. Pero no hemos pensado en la reinvención de las madres. La maternidad es otra a raíz de la pandemia, ya sea por el tiempo y/o actividades que hemos integrado o descartado de nuestras vidas con nuestros hijos, de los cuidados esenciales que han cambiado tanto, de las demandas emocionales que requiere ser mamá ahora. Las mamás de marzo, no somos las mismas a las de agosto y nuestros hijos tampoco. Algunas han encontrado una mejor versión, otras están ajustándose como pueden, otras no ven la luz para encontrar paz o certeza.

Ser mamá en tiempos de pandemia es milagroso, requiere de una fuerza inexplicable para mantenernos positivas, calmadas, astutas, asertivas. Requerimos una energía adicional para escuchar nuestra intuición, pero mantener la objetividad, para elegir en dónde y cómo debemos poner nuestra atención y nuestros recursos. Es un milagro que sucede muchas veces a la semana, cuando a veces sentimos que no podemos más y las fuerzas se reaniman de la nada; cuando estamos al frente de nuestras vidas y de las de nuestros hijos y nos vemos en las mejores posibilidades porque esa es la esencia de las madres. Tenemos fe en que vienen tiempos mejores, seguimos y seguimos.

Seamos compasivas entre nosotras, seamos tolerantes y empáticas; cada una atraviesa un camino distinto, cada una tiene sus historias en el día a día. Son tiempos únicos y diferentes a todo lo que conocíamos, dejemos que el milagro suceda, agradezcamos y sigamos, que esto tiene que ver con la vida y las madres entendemos de eso.