Como sabemos, es normal que durante los primeros meses de vida del bebé, éste se lleve a la mano todo lo que puede. Es su forma de conocer las texturas y el mundo que le rodea. Pero ¿alguna vez te has preguntado por qué pone su mano en tu boca mientras lo amamantas?

¿Por qué pone su mano en tu boca mientras lo amamantas?

Según Zeljko Loparic, profesor de filosofía en Unicamp y estudioso del pediatra y psiquiatra Donald Winnicott, explica que en el regazo de la madre, cuando todo va bien (hay acogida e intercambio de miradas), el niño aprende la noción de ′′ mutualidad». Es decir, el bebé se da cuenta de que su mamá hace algo por él: como darle leche, calidez, afecto, seguridad, alivio, etcétera. Y con el tiempo, el bebé tiene el deseo de retribuirle con algo. Una de las primeras señales de mutualidad que es muy interesante.

Winnicott tenía la teoría de que un bebé que mama, muy pronto comienza mete sus dedos en tu boca mientras lo amamantas; y esta es su forma en que el bebé recibe algo de su madre y quiere darle algo a cambio espontáneamente. Winnicott lo llama «Identificación cruzada»; es decir, cuando el bebé se identifica con su madre en ese «dar y recibir». Y eso, según Winnicot, es fundamental para el inicio de una vida social saludable.

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Desde el inicio de la vida del bebé, Winnicott se refiere a la necesidad de que el ambiente provea al niño de las condiciones mínimas para que pueda darse tanto su crecimiento y desarrollo físico como emocional. Desde recién nacido el bebé está en una relación de dependencia absoluta y requiere de estabilidad y continuidad ambiental.

El primer introyecto de ambiente que hará el bebé será la madre, y para esa primera etapa Winnicott ya nos plantea varias tareas que debe realizar y disposiciones mentales que requiere tener la madre para favorecer el sano desarrollo de su hijo.

La primera es el Holding, o sea la capacidad de sostener emocionalmente al niño, en todo momentos y en todos los estados por los que pueda atravesar su afectividad y su impulsividad.

La segunda función es el Handling, se refiere a los soportes y cuidados concretos y reales que el niño necesita, al estar sintonizados y atentos a sus necesidades de manipulaciones de alivio sobre su cuerpo real: mirarlo, tocarlo, acariciarlo, limpiarlo es decirle “te quiero, me importas, tu vales, mereces, eres objeto de mi amor” en el lenguaje del cuerpo, dejar de hacerlo es dar el mensaje contrario.

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La tercera función, se refiere a la Presentación del objeto, apunta a cualidad especial que debieran desarrollar las madres y que tiene que ver con la posibilidad de crear una ilusión el niño. Es decir, el objeto es presentado porque existe, la madre lo conoce y en el caso puntual del pecho o la mamadera (como 1° objeto). Sin embargo, otra función que propone es el Rol de espejo de la madre y la familia, cuando la mirada de la madre le devuelve al bebé su propia imagen, a través del embelesamiento que él provoca en ella y del amor con que ella lo mira.

Lo que él ve es la reacción de amor de ella y cómo se refleja en una mirada colmada y satisfecha. Cuando la madre está ausente emocionalmente, deprimida, fatigada o no responde a su mirada, el niño ve eso, el estado de ánimo de ella o su ausencia. Esto afecta el intercambio del niño con su ambiente, no logra encontrar significado a sus experiencias, no les puede dar sentido, no hay sintonía con el ambiente.