Gatos y embarazo: ¿hacen daño?

Redacción bbmundo · 20 febrero, 2018

Descubre si es sano para tu bebé que tengas este tipo de mascotas.

Si antes de embarazarte no había otro “bebé” en tu vida mas que tu gato, es importante que ahora que estás embarazada tomes ciertas precauciones, sobre todo si tu mascota suele pasar largo tiempo fuera de tu casa.

La toxoplasmosis es una infección provocada por el parásito Toxoplasma gondii. El ser humano puede contagiarse al comer carne mal cocida e infectada o teniendo contacto con tierra o heces de gato que contengan este parásito.

Se calcula que cerca del 80% de la población ya ha sido infectada alguna vez, pero muchas personas no lo saben, ya que los síntomas suelen ser leves y muy parecidos a los de una gripe (fiebre, cansancio y dolor de garganta).

En consecuencia, la mayoría de las mujeres ya han desarrollado inmunidad contra esta enfermedad, lo que a la vez protegerá al feto en caso de haber un embarazo. Sin embargo, si se contrae esta infección por primera vez durante la gestación, existe una alta posibilidad de sufrir un aborto o de que el bebé nazca con retraso mental o ceguera.

 

Sabías que…

 

  • Aproximadamente seis de cada mil mujeres contraen toxoplasmosis durante el embarazo, de las cuales cerca de la mitad se la transmiten al bebé – denominada toxoplasmosis congénita-, pues el parásito atraviesa la placenta
  • La posibilidad de infectar al feto es de una en un millón a una en diez millones
  • Los síntomas en los niños que nacen con toxoplasmosis son severos. Sin embargo, existen quienes los presentan meses o incluso años después de nacidos
  • La cordocentesis – prueba que se realiza a partir de la toma de una muestra de sangre fetal del cordón umbilical– sirve para confirmar la posibilidad de que el feto se haya infectado de toxoplasmosis al final del embarazo

 

Riesgo y prevención

 

La mayoría de las personas contraen toxoplasmosis al inhalar los huevos del parásito que se encuentran en las heces de los gatos; al ingerir verduras y frutas sin lavar adecuadamente o carne infectada mal cocida.

Durante los tres primeros meses de embarazo, el riesgo de que el bebé se infecte es bajo. Sin embargo, en caso de ocurrir, las probabilidades de que sufra lesiones, suceda un aborto o haya problemas neurológicos congénitos son elevadas. En el periodo cercano al parto, el bebé corre un riesgo mayor de ser infectado, pero es menos probable que este padecimiento le cause lesiones graves.

Aunque es muy probable que seas inmune a este parásito, si estás embrazada no dejes de tomar las siguientes precauciones:

  • Siempre que toques un gato, lávate las manos inmediatamente
  • Si tienes un gato, debes desparasitarlo con regularidad y evitar tocar su cajón de arena
  • Cuando realices trabajos de jardinería, es indispensable que utilices guantes
  • Lávate las manos con frecuencia
  • Una prueba de sangre puede determinar si has sufrido toxoplasmosis alguna vez y si, por lo tanto, eres inmune a ella. Antes de tomar cualquier decisión al respecto, no dejes de consultar a tu ginecólogo

 

No tienes que decirle adiós

 

No te preocupes: no tendrás que decidir entre un bebé y otro. El comer carne mal cocida es mucho más riesgoso que tener gatos. De hecho, un estudio realizado en Europa demostró que el contacto con estos animales no es un factor de riesgo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés) calculan que solo alrededor del 15 por ciento de las mujeres en edad fértil son inmunes a la toxoplasmosis (es decir, no pueden contagiarse).  Por lo tanto, son relativamente pocas las mujeres que contraen la enfermedad durante el embarazo y no todas transmiten la infección a sus bebés. 

La posibilidad de que tu bebé contraiga la infección aumenta a medida que tu embarazo avanza. Si te infectas con toxoplasmosis durante el primer trimestre, el riesgo de que tu bebé también se infecte es de aproximadamente el 15 por ciento. 

 

¿Cómo saber si tengo toxoplasmosis? 

 

No es muy fácil detectar la infección pues, por lo general, se necesita un análisis de sangre para saberlo, ya que la gran mayoría de la gente no presenta ningún síntoma. En caso de que sí tengas síntomas, los más frecuentes son: 

    • Inflamación de los ganglios linfáticos del cuello sin dolor.
  • Otros síntomas por lo general leves como dolores musculares, fatiga, dolor de cabeza, fiebre y posiblemente dolor de garganta o sarpullido.

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