En la semana 26 del embarazo tu bebé ha crecido mucho. Aunque mide prácticamente lo mismo que la semana pasada, unos 23 centímetros, ya pesa alrededor de 900 gramos. Tiene el tamaño de una lechuga grande y su cuerpo sigue con cambios importantes, por ejemplo… sus pulmones están produciendo la sustancia que les permite a los sacos de aire inflarse. Ésta es conocida como agente tensioactivo, el cual evita que colapsen y se peguen cuando se desinflan. ¿Asombroso cierto?

¿Qué sabes de la semana 26 del embarazo?

En esta última semana del segundo trimestre, tu bebé es muy parecido a como se verá al nacer, aunque más delgado y más pequeño. Debido al crecimiento, le queda menos espacio para hacer las acrobacias a las que está acostumbrado. Sin embargo, todavía puede maniobrar. Empieza a encontrar una posición para el nacimiento, generalmente girando de modo que la cabeza quede hacia abajo.

Los pulmones, el hígado y el sistema inmunitario aún tienen que madurar, pero si naciera, tendría un 65% de probabilidades de sobrevivir y sería un bebé prematuro. El cordón umbilical ahora es más fuerte y más grueso, a mayor demanda de tu bebé, mayor oferta de nutrientes y sangre.

En la semana 26 del embarazo el bebé tiene ciclos de sueño y vigilia. Estos ciclos tienen una duración mucho menor que los de un niño o un adulto, por lo que una gran parte del día lo pasará dormido y no se moverá pero en otros momentos se activará y notarás claramente sus movimientos, que suelen ser más intensos y coordinados. Los reflejos están desarrollados y es frecuente que responda ante un estímulo estirando los brazos o las piernas y lo puedas notar a través del abdomen.

El sistema nervioso sigue madurando: aumenta su capacidad de controlar la temperatura corporal y aparece la de realizar movimientos respiratorios. Sus orificios nasales comienzan a abrirse y puede respirar usando sus músculos y pulmones. Por supuesto que no hay aire para aspirar, así que en su lugar «inhala» y «exhala» líquido amniótico, aproximadamente medio litro al día.

En cuanto a su capacidad de controlar la temperatura corporal, esto se debe a que tu bebé va acumulando grasa bajo la piel, reduciendo los pliegues y arruguitas. Esta grasita le ayudará a mantener el calor cuando haya nacido.

Los reflejos están establecidos, en la semana 26 del embarazo, por eso ya responde a los estímulos que le hagas sobre tu panza, y contestarte con unas pataditas. Tu bebé succiona y este reflejo es tan fuerte que si su mano flota cerca de su cara, quizás succione su pulgar o sus dedos. Además, su fuerza va aumentando y se divierte mucho tirando del cordón umbilical, pero no tienes nada de qué preocuparte porque el cordón ya es más grueso y puede soportarlo.

¿Alguna vez te preguntaste por qué se oscurece la areola durante el embarazo? Debido a todo el alboroto que está viviendo tu cuerpo, la pigmentación de la piel estará cambiando todavía más.

Como ves, el embarazo está teniendo avances asombrosos: tu cuerpo está cambiando y seguramente no te sientas tan atractiva con las diversas manchas que hay en tu piel; sin embargo ya entendiste que la naturaleza no se equivoca y estos cambios servirán para la llegada de tu bebé. Quien por cierto, además de que ya se está acomodando para recibir el tercer trimestre, ya ha desarrollado otras características.

A estas alturas, en la semana 26 del embarazo, tu bebé tiene formados los cinco sentidos y aunque el iris del ojo (la parte coloreada) ya se desarrolló, aún no tiene pigmentación, por lo que es demasiado temprano para adivinar el color, que puede cambiar hasta los 6 meses de vida.

Si estás en esta semana, seguramente tu ombligo ya habrá salido, así es el mejor momento para presumirlo con orgullo. Déjate apapachar por la gente que te rodea y recibe los buenos deseos que le están mandando a tu bebé, que ya escucha tu voz y la de los demás.

Esta semana aprendimos que tu bebé puede respirar bajo el agua, bueno, no literalmente, pero su sistema respiratorio ya está probando que funciona aspirando líquido amniótico. Cuando escucha un ruido fuerte, se asusta. Estos son dos de los reflejos que desarrolla un bebé en el útero y que le van a servir mucho de recién nacido. Son esenciales para su desarrollo neurológico.

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