Todo sobre la Hepatitis en niños de 0 a 6 años

Revista bbmundo · 3 septiembre, 2020

¿Qué sabes sobre la Hepatitis en niños? Te hablamos sobre los tipos que existen, la prevención, síntomas y más datos importantes para cuidar a tu hijo.

El hígado está implicado en casi todos los procesos metabólicos y su salud se refleja en todo el organismo; por ello te hablamos de la hepatitis en niños, una enfermedad muy común y que pocas veces sabemos atacar.

Todo sobre la hepatitis en niños

En términos claros, con hepatitis nos referimos a la inflamación del hígado y esta puede tener diversas causas o ser indicio de algo mayor. Por ejemplo, puede:

  • Deberse a un traumatismo abdominal
  • Formar parte de un cuadro clínico en el que la infección viral o bacteriana de este órgano sea uno de varios trastornos
  • Manifestar tumores o acumulación de sustancias (en mayores de un año)
  • Ser provocada por una toxina que interrumpe su irrigación sanguínea

Sin embargo, estos contextos son poco comunes; en un niño sueñe deberse a una infección, y esta se clasifica de acuerdo al agente que la causa.

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Tipos de hepatitis

Como los nombres de los virus son un tanto complicados, para identificar a los que provocan esta alteración se utilizan las siglas VH (virus de la hepatitis) seguidas de una letra del abecedario, que distingue al tipo de microorganismo, los síntomas que causa y su tratamiento. Normalmente escuchamos de los tipos A, B y C, pero los especialistas incluyen D y E, además de otros virus, como el de la varicela.

Hepatitis A

Es la más común y se conoce también como infecciosa. En los niños usualmente no origina síntomas, pero en adultos se puede agravar al punto de una falla hepática fulminante; la cual aparece de forma muy aislada. El virus que la provoca (VHA) se encuentra en heces de personas infectadas, y sus partículas pueden estar presentes en objetos y alimentos, y ser ingeridas accidentalmente en el agua, la comida, la leche y sobre todo en peces y mariscos que estuvieron en contacto con aguas residuales.
Volviendo a los niños, es posible que pase desapercibida debido a que sus signos se asemejan a los de una infección leve; sin embargo, no es para tomarla a la ligera: aunque la mayoría de las veces se manifiesta con indicios de corta duración y no causa un padecimiento crónico, puede prolongarse hasta seis meses.

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B y C, los menos frecuentes en niños

Esto se debe principalmente a su forma de contagio, que implica la transmisión de la madre al hijo durante el embarazo y el contacto con sangre o fluidos corporales infectados. Estas son sus características:

  • Hepatitis B. También llamada sérica, tiene un amplio abanico de señales: desde el simple malestar hasta una enfermedad crónica del hígado (que a la larga puede desembocar en cáncer).
  • Hepatitis C. Se transmite a través del contacto directo con la sangre de una persona infectada, por cualquier vía, ya sea una transfusión o por perforarse con material que no fue desinfectado. Posiblemente sus síntomas sean parecidos a los del tipo A y B; no obstante, la infección por este virus puede conducir a una enfermedad crónica y es el principal motivo de transplante de hígado en Estados Unidos.

Síntomas

Por todo el espectro que hemos mencionado, la única forma de diagnosticar es mediante pruebas de laboratorio. Sin embargo, en sus primeras fases puede provocar algunos similares a los de la gripe conjugados con otros de orden estomacal, como:

  • Malestar general, dolores musculares
  • Fiebre
  • Pérdida del apetito
  • Náuseas, vómito, diarrea
  • Ictericia (coloración amarillenta en la piel y en la esclerótica, que es lo blanco del ojo)

A esto se añade un posible dolor abdominal, concentrado bajo las costillas; si es del lado derecho corresponde al hígado, y si es del izquierdo, al bazo.

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Toma en cuenta

Si tu hijo fue diagnosticado y está bajo tratamiento, llama al pediatra si observas cualquiera de los siguientes puntos, que pueden indicar que el daño se está agravando:

  • Confusión o somnolencia extrema
  • Erupciones cutáneas
  • Comezón

Duración

El periodo de incubación depende de cuál sea el virus concreto que provoca la enfermedad.

  • VHA: De 15 a 50 días
  • VHB: De cuatro a 20 semanas
  • VHC: De dos a 26 semanas

El tipo A suele estar activo durante un lapso breve y, una vez la persona se recupera, deja de ser un foco de contagio y es improbable que presente complicaciones posteriores.

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Otra pronóstico es para la B y la C: en el primer caso, entre 85% y 90% de los pacientes se recupera por completo en un plazo de seis meses sin presentar complicaciones; en el segundo, los mismos porcentajes corresponden a quienes no lo logran completamente y tienen más probabilidades de presentar infecciones prolongadas.

Prevención

Los tres tipos que hemos enumerado son contagiosos. En el caso de la A, puede propagarse a través del agua o de alimentos contaminados, así como en centros donde las condiciones higiénicas son deficientes. Toma en cuenta que los inodoros y lavabos utilizados por una persona afectada deben ser higienizados e incluso, quien cuida al enfermo debe lavarse las manos después de cada contacto con él.

En caso de que tu familia viaje a una región con elevada incidencia de hepatitis A, es recomendable que le sea aplicada una vacuna, de la cual existen muchas pruebas que la confirman como un medio de inmunidad a largo plazo. También existe la vacuna para el tipo B, pero lo ideal es que hables con tu médico al respecto. Pero si ninguno de ustedes se expondrá de forma franca, estos cuatro tips les ayudarán a protegerse:

  • Mantener buenos hábitos de higiene
  • Ser especialmente cuidadosos en lugares donde las condiciones sanitarias son deficientes y la calidad del agua sospechosa (incluso en las albercas)
  • No comer mariscos o pescados procedentes de aguas contaminadas con aguas residuales
  • Utilizar desinfectantes para limpiar los retretes y lavabos

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Consideraciones

  • No existe ningún medicamento para tratar la hepatitis A porque es una infección de corta duración que desaparece sin tratamiento. Los niños con síntomas leves pueden tratarse en casa con absoluto reposo, hasta que ya no presenten fiebre ni ictericia y recuperen el apetito
  • Mientras permanecen convalecientes, es recomendable ofrecerles alimentos ligeros, así como líquidos con alto contenido calórico (como los licuados). Seguramente, el médico te sugerirá opciones sanas, ricas en proteínas y carbohidratos, y agua abundante
  • Para los otros dos tipos, existen medicamentos que pueden ser aplicados incluso en niños; sin embargo, sólo el diagnóstico de un especialista podrá determinarlos.
Artículo publicado en la revista impresa No 80, junio 2012