Mi hijo duerme mucho, ¿estará enfermo?

Guadalupe Camacho · 27 julio, 2020

Dormir es esencial para el desarrollo de los niños, pero qué ocurre si tu hijo es un dormilón. ¿Estará enfermo? ¿Le hará daño? ¿Lo debes despertar? ¿Hay que llevarlo con el doctor?

Todos los pediatras lo afirman: el sueño es esencial para el óptimo desarrollo y crecimiento de los niños. Pero ¿qué ocurre cuando tu hijo ya no es un lactante y aún duerme en exceso? Un experto en salud infantil te da las respuestas.

El día y la noche, esenciales

De acuerdo con la National Sleep Fundation, de Estados Unidos, dormir es la actividad principal del cerebro durante la infancia, y cuando un recién nacido llega a casa, los horarios de su sueño son irregulares (duermen el mismo tiempo de día que de noche), pero comienzan a consolidarse a las seis semanas de nacido.

Para cuando cumple cuatro a seis meses, su ciclo de sueño-vigilia está más regulado por la luz y la oscuridad; incluso, algunos bebés alcanzan a dormir mucho más en la noche.

A los dos años, la mayoría de los niños han pasado más tiempo dormidos que despiertos y, en general, un niño pasará 40 por ciento de su niñez dormida, puesto que el sueño es importante ya que afecta directamente el desarrollo mental y físico infantil.

Por ejemplo, durante el sueño se aumenta la liberación ciertas hormonas, como la del crecimiento, por lo que dormir bien está relacionado con el sano crecimiento.

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Mi hijo duerme mucho, ¿estará enfermo?

Factores de alerta

El cardiólogo pediatra, Carlos Manuel Aboitiz Rivera, del Servicio de Cardiología del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), precisa que si el niño duerme de más es necesario estar atentos puesto que hay trastornos y enfermedades que incrementan las horas-sueño.

Por ejemplo, la depresión se puede relacionar con un mayor tiempo de sueño, especialmente cuando va acompañado de tristeza diurna, llanto fácil o enojo, o malestares asociados con las emociones.

Otro trastorno es la apnea obstructiva del sueño (AOS) que no permite descansar al niño al dormir, puesto que ronca y deja de respirar algunos segundos durante la noche. Este tipo de apena genera somnolencia diurna, porque el pequeño o pequeña no tiene un sueño reparador por las noches.

Factores como el estrés, la actividad física o intelectual intensa también puede favorecer mayor somnolencia de este tipo. Los padres deben llevar a sus hijos con el médico cuando «los menores de edad cambien súbitamente su patrón de sueño del habitual. Por ejemplo, si mi hijo suele dormir 10 horas y ahora duerme 13 debería ser evaluado para descartar algún problema, especialmente si se acompaña de otras alteraciones médicas», advierte Aboitiz Rivera.

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En el consultorio, el experto determinará si la somnolencia diurna está relacionada con el síndrome de fatiga crónica, anemia, problemas cardiacos, males neurológicos e intoxicaciones, entre otros.

Lo más importante es que el sueño cumpla con la función de descanso y reparación del cuerpo, y si el menor no crece, tampoco entiende la escuela o ciertos conceptos académicos, ni realiza actividades de juego o recreación, sino por el contrario, afecta su salud, es cuando se debe llevar al doctor.

El sueño no es igual en todos

De acuerdo con el cardiólogo pediatra, Carlos Manuel Aboitiz Rivera, miembro titular de la Academia Mexicana de Pediatría y Sociedad Mexicana de Cardiología, el sueño está determinado por variables, entre ellas: hábitos de sueños, la salud en general y la genética. Por eso, los patrones de sueño varían mucho entre persona y persona, así mismo ocurre en los niños.

El experto explica, por ejemplo, «la genética influye en el dormir, puesto que hay familias que requieren más o menos horas de sueño para sentirse descansadas, también los patrones circadianos (o sea nuestro reloj interno) pueden estar influenciados por los genes».

En el caso de los niños, los hábitos son muy importantes para establecer patrones de sueño saludables. Al respecto la National Sleep Fundation, recomienda que:

  1. Observa los patrones de sueño de tu bebé e identifica los signos de somnolencia.
  2. Coloca al bebé en la cuna cuando esté somnoliento, no dormido. Así se irá acostumbrando a dormir en su propio espacio.
  3. Pon al bebé a dormir boca arriba con la cara y la cabeza libres de mantas, peluches y otros artículos blandos.
  4. Fomenta siempre el sueño nocturno.
  5. Desarrolla horarios regulares durante el día, pero también en la noche.
  6. Crea una rutina consistente y agradable para ir a dormir, no lo obligues para irse a la cama ni le grites para que cierre los ojos.
  7. Anima a tu peque a conciliar el sueño de forma independiente.
  8. Báñalo antes de dormir y que cene adecuadamente para que no se despierte a media noche con hambre y sed.
  9. Tu crío debe dormir en el mismo ambiente todas las noches, no lo lleves y traigas de una habitación a otra.
  10. Su espacio para dormir deberá ser una habitación fresca, tranquila y oscura, y sin televisión o cualquier otra pantalla.

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¿Cuánto debe dormir un bebé?

Los expertos en medicina del sueño recomiendan, de forma general, las siguientes horas de descanso: